En los países democráticos
es normal que los diarios y revistas de información tengan la línea editorial
que crean conveniente. Todos los sectores de pensamiento de la sociedad están
presente, desde la línea conservadora hasta la izquierda radical, desde los
pensamientos monárquicos a los religiosos, desde liberales hasta comunistas,
cada uno defiende sus ideales con total libertad, de manera objetiva e
intentando con la información casi siempre contrastada, defender sus posturas y
la de los partidos o personas cercanas a su pensamiento.
En algunos casos la
defensa a los sectores cercanos a sus
líneas editoriales rebasa los límites de lo que sería la objetividad y entramos
en subjetividades muy peligrosas, publicando informaciones que sólo buscan el
desprestigio del contrario.
Lo que en el día de
ayer ofrecía el diario ABC en su portada, sobrepasaba todos los límites éticos de
la profesión periodística. En la portada de este histórico diario de la prensa
española se denunciaba la corrupción que está dañando la sociedad española, con
imágenes de personas imputadas o con delitos de corrupción, incluyendo entre
estas la imagen de un representante elegido por el pueblo de forma democrática,
el señor Presidente de la Autonomía Andaluza Sr. Griñán.
A día de hoy el Sr. Griñán
no ha sido ni imputado, ni se le ha podido acusar de ningún delito de
corrupción. Intentar mezclar al Presidente Andaluz con el famoso tema de los
ERES, es un intento que este y otros medios han intentado, pero que en ningún
momento la justicia ha encontrado relación alguna entre las personas encausadas
por este caso y el Sr.Griñán, cuya trayectoria política, desde ministro hasta
Presidente Andaluz, jamás se ha visto salpicada por ninguna duda de corrupción
ni de delitos de esta índole.
Que este histórico
diario quiere defender a su partido político, el Partido Popular, cercano a su
ideología, entra dentro de la normalidad democrática, pero que para ello se
mienta, o aún más grave, se manipule una portada para poner a un representante
de los ciudadanos al nivel de sinvergüenzas y ladrones, sobrepasa todos los
límites éticos y se acerca incluso a delitos incluidos en el código penal, como
el perjurio.
Una lástima que un
diario, donde grandes firmas de nuestra literatura e historia, han llenado sus páginas,
sobrepase las líneas de la verdad, no sólo con mentiras, sino lo que es más
grave con MANIPULACIÓN.
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