viernes, 8 de marzo de 2013

El Conclave


Hace ya un mes que por sorpresa Benedicto XVI presentó su renuncia para la Catedra de San Pedro, las causas varias, la edad, su enfermedad, la corrupción de la Curia Romana y su poca fuerza para poner orden dentro de la elite de la iglesia dominada por diferentes movimientos como el Opus. Esta renuncia dio rienda suelta a todo tipo de comentarios, editoriales y búsquedas en archivos históricos para encontrar el precedente más cercano, e incluso suposiciones sobre algunos Papas modernos que se habían planteado esta posibilidad.

Desde entonces los Cardenales electores han ido llegando a Roma, teniendo multitud de reuniones, retiros espirituales y han escuchado a Benedicto XVI hablar sobre las necesidades de la Iglesia y las actitudes y aptitudes que debería tener el próximo sucesor de San Pedro. Además hemos asistido a diversas filtraciones sobre unos informes que Benedicto XVI había encargado a tres Cardenales de su total confianza, que hablaban de algunos temas no muy limpios dentro de la Curia Romana.

Ahora y tras estar la Sede vacante desde el pasado 28 de Febrero, los Cardenales llevan 8 días reunidos hablando, planificando y decidiendo sobre un Conclave, que el mismo Benedicto XVI autorizo a adelantar, y que debe empezar a celebrase ya, sino podríamos tener la curiosa circunstancia de celebrar la Semana Santa sin Papa.

Desde la lejanía los creyentes y no creyentes estamos observando los diferentes movimientos y quinielas sobre el posible Papa, pero realmente los Cardenales que van elegir al sucesor de Pedro, saben qué tipo de Papa quiere los Católicos y los que no lo son.

Los Católicos y los que no lo son tenemos la necesidad de tener un sucesor de Pedro que se acerca  a la figura de Jesús de Nazaret, que está a pie de calle y cerca de los que sufren, que conozca directamente las necesidades la humanidad hoy en día, que ponga a la Iglesia en la actualidad y deje de perder peso frente a otros credos y religiones, que se capaz de dar un golpe en la mesa y que como dijo Jesús “ El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Los católicos esperamos que estos Cardenales se dejen de apoyar a grupos de poder dentro de la Curia y eligen a alguien en el cual podamos ver a Jesús, al Jesús que ando entre los pobres, al Jesús que se enfrentó a los mercaderes del Templo, al Jesús que murió por todos sin distinción de razas, etnias, poderes, riquezas…

Los católicos esperamos tal vez que como la famosa película de Las Sandalias del Pescador, el Papa elegido renuncia a las riquezas y se ofrezca a los pobres. Esperemos que el Espíritu Santo esta vez elija sin mirar nacionalidad, color o influencia, y podamos tener un Papa que no sólo llene estadios, como hicieron Juan Pablo II y Benedicto XVI, sino que  este también en los comedores sociales llenos de personas que pasan hambre y necesidades.

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