Hace ya un mes que por
sorpresa Benedicto XVI presentó su renuncia para la Catedra de San Pedro, las
causas varias, la edad, su enfermedad, la corrupción de la Curia Romana y su
poca fuerza para poner orden dentro de la elite de la iglesia dominada por diferentes
movimientos como el Opus. Esta renuncia dio rienda suelta a todo tipo de
comentarios, editoriales y búsquedas en archivos históricos para encontrar el
precedente más cercano, e incluso suposiciones sobre algunos Papas modernos que
se habían planteado esta posibilidad.
Desde entonces los Cardenales
electores han ido llegando a Roma, teniendo multitud de reuniones, retiros espirituales
y han escuchado a Benedicto XVI hablar sobre las necesidades de la Iglesia y
las actitudes y aptitudes que debería tener el próximo sucesor de San Pedro.
Además hemos asistido a diversas filtraciones sobre unos informes que Benedicto
XVI había encargado a tres Cardenales de su total confianza, que hablaban de
algunos temas no muy limpios dentro de la Curia Romana.
Ahora y tras estar la
Sede vacante desde el pasado 28 de Febrero, los Cardenales llevan 8 días
reunidos hablando, planificando y decidiendo sobre un Conclave, que el mismo
Benedicto XVI autorizo a adelantar, y que debe empezar a celebrase ya, sino podríamos
tener la curiosa circunstancia de celebrar la Semana Santa sin Papa.
Desde la lejanía los
creyentes y no creyentes estamos observando los diferentes movimientos y quinielas
sobre el posible Papa, pero realmente los Cardenales que van elegir al sucesor
de Pedro, saben qué tipo de Papa quiere los Católicos y los que no lo son.
Los Católicos y los que
no lo son tenemos la necesidad de tener un sucesor de Pedro que se acerca a la figura de Jesús de Nazaret, que está a
pie de calle y cerca de los que sufren, que conozca directamente las necesidades
la humanidad hoy en día, que ponga a la Iglesia en la actualidad y deje de
perder peso frente a otros credos y religiones, que se capaz de dar un golpe en
la mesa y que como dijo Jesús “ El que esté
libre de pecado que tire la primera piedra”. Los católicos esperamos que
estos Cardenales se dejen de apoyar a grupos de poder dentro de la Curia y eligen
a alguien en el cual podamos ver a Jesús, al Jesús que ando entre los pobres,
al Jesús que se enfrentó a los mercaderes del Templo, al Jesús que murió por
todos sin distinción de razas, etnias, poderes, riquezas…
Los católicos esperamos
tal vez que como la famosa película de Las
Sandalias del Pescador, el Papa elegido renuncia a las riquezas y se
ofrezca a los pobres. Esperemos que el Espíritu Santo esta vez elija sin mirar
nacionalidad, color o influencia, y podamos tener un Papa que no sólo llene
estadios, como hicieron Juan Pablo II y Benedicto XVI, sino que este también en los comedores sociales llenos
de personas que pasan hambre y necesidades.
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